Nicodemo, un judío y fariseo, fue a buscar a Jesús en su retiro en el Monte de los Olivos.

Los fariseos descendían de Abraham, conocían la ley y custodiaban la Escritura, rodeándola de reglamentos de su propia invención. Eso bastaba para ser aprobados por Dios, según creían.

Nicodemo comenzó diciendo que reconocía a Jesús como Maestro enviado de Dios.

Jesús vio que Nicodemo no necesitaba teoría sino transformación, y le habló al corazón: “Os es necesario nacer de nuevo” (S. Juan 3:7). Nicodemo se turbó; los judíos aplicaban esa expresión a los paganos, ¡y Jesús se la aplicaba a él! Para nacer de nuevo, debía aceptar a Jesús como Salvador de su alma, y recibir el bautismo de agua y del Espíritu, pues Jesús había venido a pagar por los pecados de la humanidad. Los beneficios eran incalculables: ser salvo del pecado y de la muerte y vivir para siempre.

Jesús ilustró su sacrificio en favor del pecador por medio de algo conocido: la serpiente de bronce que Moisés puso sobre un asta cuando Israel fue atacado por serpientes en el desierto. Cuando los que eran mordidos miraban a la serpiente de bronce, creyendo que al verla serían sanados, así ocurría. Esta era la lección: Así como la serpiente de bronce colgaba desde un asta, y el que la miraba con fe se sanaba, un día Jesús sería levantado en una cruz, cubierto con el pecado de la humanidad, y todos los que lo contemplaran, creyendo que estaba muriendo en su lugar, serían salvos del pecado. Jesús es el antídoto contra el mal, porque es “grande para salvar” (Isaías 63:1).

Nicodemo entendió el evangelio: Cristo en la cruz. El Espíritu Santo trabajó en su corazón hasta que aceptó a Cristo como su Salvador y llegó a ser su discípulo. Cuando el Señor fue bajado de la cruz, trajo mirra y áloes para ungirlo (S. Juan 19:39).

Si, como Nicodemo, admiras a Cristo pero no lo has aceptado como tu Salvador, hoy es el día. “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

El autor es redactor de la revista El Centinela.

¡Hoy es el día de salvación!

por Alfredo Campechano
  
Tomado de El Centinela®
de Mayo 2022