El año 2020 ha dejado a su paso una estela de muerte, una puerta de tristeza, un hedor a fracaso, una historia indecible. Nos demostró lo frágil que es lo humano y terrenal; que lo que creíamos indestructible no era más que una simple carátula. De a ratos parecía que volveríamos a la normalidad y que venceríamos; pero esa apariencia era un espejismo. La realidad es que aquel infeliz virus se ha aferrado a nuestra vida como una enredadera y ha hecho todo lo posible para no separarse de nosotros. Ese diminuto enemigo ahora es parte de nuestra cotidianidad, nos encontramos con él por dondequiera que vayamos, y a estas alturas no nos queda más que aceptarlo como un peligroso huésped, vivir con él, huir de él, o esperar que en cualquier momento ese monstruo silencioso nos golpee con su letal martillo. Pensarlo nos deja patitiesos.

Sin embargo, en medio de todo, a pesar del quiebre financiero, de los millones que se han perdido, de la impotencia de las grandes potencias, hay una buena noticia: Tú y yo seguimos aquí. Seguimos abriendo nuevos caminos, comenzando nuevas etapas, izando la bandera de la fe, dispuestos a levantarnos y comenzar de nuevo y volver a soñar. Los contrastes que Pablo menciona en su carta a los Corintios hoy tienen más vigencia que nunca: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” (2 Corintios 4:8, 9).

  • “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados”. Podemos estar viviendo un momento muy triste, pero hemos de confíar en que Dios tendrá una salida. “Había un ministro en Londres que estaba sobrecargado y enfermo. él ministraba en los barrios pobres y menospreciados. Cuando su amigo le preguntó: ‘¿Cómo te va?’, el ministro respondió: ‘Voy adelante con valentía porque en estos días he meditado mucho sobre Cristo, el Pan viviente, y esto me anima mucho’”.1 Si meditas en Cristo, la tribulación no te llevará a la angustia.
  • “En apuros, mas no desesperados”. La palabra griega traducida aquí como “desesperados” alude a “estar psicológicamente perdido, tener grandes dificultades, dudas, vergüenza”;2 pero nosotros no llegamos a ese punto. En Cristo, aprendemos a mantener la calma cuando el mundo está de cabeza. He aquí su mensaje para nosotros: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (S. Juan 16:33).
  • “Perseguidos, mas no desamparados”. No estamos solos. Dios no nos ha abandonado. En Hebreos 13:5, Dios nos dice: “No te desampararé, ni te dejaré”.
  • “Derribados, pero no destruidos”. Sin duda alguna, a todos nos ha afectado la situación actual, pero seguimos aquí, no hemos sido destruidos.

Las palabras de San Pablo nos indican que no es tiempo de abrazar temores, ni de amargarnos con el pálido eco de todo lo que hemos perdido, ni de agrandar nuestro pasado. Sí, hay amargos recuerdos en las ánforas del alma, ¡pero contra todo pronóstico seguimos con vida, y ello nos hace estar agradecidos!

Tú y yo seguimos aquí. Nuestro invisible destructor, sin proponérselo, nos hizo más fuertes; sin quererlo, en medio del fragor del dolor, nos indujo a elevar nuestra mirada y contemplar por fe “al Dios invisible” (Hebreos 11:27).

Tú y yo seguimos aquí, con las venas rotas, pero dispuestos a iniciar 2021 con nuestro mejor optimismo, con nuestra más plena confianza, con nuestra mirada de cara al cielo, con la vida en las manos del Señor.

Tú y yo seguimos aquí, y vamos a iniciar el año adueñándonos de la oración de Habacuc, el antiguo profeta hebreo:

“Aunque falte el producto del olivo,

y los labrados no den mantenimiento,

y las ovejas sean quitadas de la majada,

y no haya vacas en los corrales;

con todo, yo me alegraré en Jehová,

y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Jehová el Señor es mi fortaleza,

el cual hace mis pies como de ciervas,

y en mis alturas me hace andar”

(Habacuc 3: 17-19).

El COVID-19 ha desvelado nuestra impotencia y debilidad; nos ha hecho temblar de miedo; pero precisamente ese sentimiento de impotencia ha de llevarnos a sentir la presencia poderosa de Dios en nuestras vidas.

3 invaluables herramientas para soportar mejor los momentos difíciles

1. Entiende que el sufrimiento es parte de la vida.

Ya sea por un divorcio, un despido o la pérdida de un ser querido, a todos nos suceden cosas realmente difíciles de sobrellevar. Al vivir estas terribles experiencias, estar consciente de que la adversidad y el sufrimiento es algo común realmente marca la diferencia, porque impide que uno se sienta discriminado por la vida.

2. Sintonízate con lo bueno.

En situaciones traumáticas nos puede absorber lo que en psicología llamamos sesgo de negatividad. Los humanos somos muy buenos para fijarnos en todas las cosas malas. Pero no somos tan buenos para sintonizarnos con las cosas buenas. Es muy importante que elijas enfocar tu atención en algunas de las cosas buenas para contrarrestar el impacto de una desgracia. Las personas resilientes se cuidan mucho al elegir en qué centran su atención.

3. “¿Esto me está ayudando o perjudicando?”

Pregúntate: “La forma en que estoy pensando o en que estoy actuando en este momento, ¿está ayudando u obstaculizando mi esfuerzo para superar esto?” Con demasiada frecuencia la gente piensa que ser fuerte, digno, resiliente, significa soportar la adversidad ocultando lo que se está sintiendo, pero eso es absolutamente falso. En realidad, ser resiliente también es poder aceptar tus vulnerabilidades, saber cuándo necesitas buscar ayuda y comunicarte.

Fuente: “3 invaluables herramientas para soportar mejor los momentos difíciles”, BBC News/BBC Ideas, 26 septiembre 2020, en https://www.bbc.com/mundo/noticias-54255244.

1. Roberto Fricke, et al., Comentario bíblico mundo hispano: 1 y 2 Corintios, 1a edición (El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano, 2003), p. 242.

2. Ibíd.

Vladimir Polanco es director de Publicaciones Teológicas de IADPA y editor de la revista Prioridades. Escribe desde Miami, Florida.

2021: ¡Aún seguimos aquí!

por Vladimir Polanco
  
Tomado de El Centinela®
de Enero 2021