Estaba por despuntar la aurora cristiana cuando el poeta latino Virgilio escribió esta profecía.

Todo empieza de nuevo,

he aquí que empieza una nueva
serie de siglos...

Baja una generación nueva de las
alturas del cielo...

Este niño tomará existencia divina. . .

y gobernará el universo. . .

Todo rebosa alegría por el honor
del siglo que llega.1

Aunque Virgilio dedicó esta profecía a Polión, el descenso de las alturas de un niño considerado divino semeja el descenso a la tierra del Mesías cristiano, Jesucristo.

¿Recibió Virgilio algún destello de luz profética? Podemos afirmarlo o negarlo, pero creemos que el Redentor que Dios estaba por enviarnos no solo sería Salvador de Israel sino de todos los pueblos.

“En aquel entonces los sistemas paganos estaban perdiendo su poder sobre la gente. Los hombres se hallaban cansados de ceremonias y fábulas. Deseaban con vehemencia una religión que dejase satisfecho el corazón. . . Había almas llenas de perplejidad y tristeza que buscaban la luz. Anhelaban conocer al Dios vivo, a fin de tener cierta seguridad de una vida allende la tumba”.2

Los profetas hebreos habían predicho que el Salvador nacería de una virgen (Isaías 7:14), en Belén Efrata (Miqueas 5:2), que sería luz de las naciones (Isaías 9:2), y que moriría en sustitución del pecador (Isaías 53:5). Y una noche tenebrosa que de pronto se tornó luminosa, nació Dios entre los hombres. “Aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (S. Juan 1:9). “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros. . . lleno de gracia y de verdad” (vers. 14). Ese Niño que reposaba en un pesebre era la plenitud de la gracia para el pecador.

Tal vez en esta Navidad usted no reciba un solo regalo; ¡qué importa, si hace veinte siglos Dios le dio el mejor presente, a su Hijo amado! “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito” (S. Juan 3:16). Que su luz resplandezca en su rostro.

1. Virgilio, Bucólica IV.

2. Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes (Pacific Press, edición 2007), p. 24.

El autor es redactor de El Centinela.

Luz de las naciones

por Alfredo Campechano
  
Tomado de El Centinela®
de Diciembre 2019