Un amigo me preguntó una vez: “Lily, ¿cuál sería la diferencia entre ser atacado con un bate de béisbol al punto de pasar varios días en el hospital, a ser agraviado sexualmente y no tener que pasar ningún día en el hospital?” La pregunta me dejó perpleja. Guardé silencio mientras procuraba entender su pregunta, y pensé: Nunca he sido atacada con un bate, pero sé lo que se siente ser abusada sexualmente. Aspiré profundamente y compartí con él un poco de lo que cambió mi vida después de haber tenido experiencias indeseables. Este es un tema muy incómodo, sobre todo para las víctimas de acoso o abuso sexual. A causa de su importancia debe ser abordado con frecuencia, pues cada 68 segundos, en promedio, una persona sufre acoso o abuso sexual en los Estados Unidos. Una de cada seis mujeres ha sido víctima de un intento de violación o ha sido violada (14,8 por ciento violada, 2,8 por ciento víctima de intento de violación). El 82 por ciento de los adolescentes que son acosados sexualmente o violados son mujeres y el 90 por ciento de los adultos que son acosados sexualmente o violados son mujeres. Las mujeres entre 16 y 19 años de edad corren el riesgo de ser víctimas cuatro veces más que la población general, y solo seis de cada mil perpetradores terminan en la cárcel.1

El daño del acoso y el abuso

El daño causado por el abuso sexual va de la inseguridad a la pérdida de la estima propia, hasta sentirse lo peor del mundo. La dignidad, la buena estima y la inocencia se consumen. Este acto inesperado y violento ataca el núcleo mismo del ser y, en un instante, se torna en una nube negra que cubre el alma. Muchas víctimas sentirán una repentina inseguridad, caminarán con miedo por un pasillo, tendrán noches largas e intimidantes, lucharán para aprender a volver a confiar y a creer que existe el bien en la humanidad. Tendrán muchas visitas secretas a un psicólogo, procurarán no verse “bellas” por temor a ser atacadas a causa de su atractivo, gritarán al cielo mil y un veces preguntando: ¿Por qué? ¿Por qué yo? Cuestionarán su valía y su propósito en la vida y, sobre todo, se sentirán solas y vivirán con temor, porque sus amigos o familiares no se atreverán a abordar el tema ni mucho menos a reportar el crimen.

Existen varias razones por las que muchos se sienten incómodos al abordar este tema. La razón más común es que se cree que mientras menos se habla del ataque, la víctima sufrirá menos, y habrá menos secuelas. En muchos casos, la víctima se niega a hablar del problema porque, sin que haya razón para ello, siente una profunda vergüenza y, en algunos casos, teme correr más peligro si comparte su experiencia o si denuncia el crimen.2

El acoso sexual hacia la mujer siempre ha existido, pero en estos tiempos ha cobrado gran importancia en las redes sociales y en la prensa. Este movimiento ha inducido a varias mujeres a romper el silencio y compartir sus experiencias dolorosas. A pesar de que esto ha alcanzado dimensiones globales, en algunas sociedades muchas mujeres aún temen romper el silencio, por temor a ser ignoradas y maltratadas o a ser objeto de burla. A nivel global, la perspectiva general es que la mujer es menos importante que el hombre, y es considerada como propiedad de él.3

Avances mínimos

Durante las últimas décadas hemos visto avances mínimos en el reconocimiento del papel de la mujer como contribuyente vital de la sociedad. Muchas sociedades y culturas aún le impiden a la mujer participar en el sector de la educación, el gobierno y el liderazgo social, no por falta de capacitación o de méritos, sino por ser mujer. La sociedad en general sigue viendo a la mujer con indiferencia o menosprecio, pero la mujer sigue luchando para ser tratada con el respeto y el reconocimiento que se le da al hombre. ¡Cuánto daño ha causado el pecado!

La dignidad femenina

Desde la creación, la mujer fue única e inigualable ante los ojos de su Creador. Fue la culminación de la creación. Así fue completada la representación del carácter de Dios. Muchos limitan el propósito y la misión de la mujer a solo ser la pareja idónea del hombre, pero están errados. Este es solo uno de los muchos propósitos de Dios para ella. La Biblia registra historias que demuestran que Dios les ha confiado a las mujeres muchas funciones de gran importancia. Ellas fueron líderes, profetas, consejeras, contribuyeron a compartir el amor de Dios y mucho más. Sara, Rut, Ana, Rahab, Ester, María de Nazaret, Elisabet, Marta y María, la mujer samaritana, María Magdalena y Débora nos recuerdan que, a pesar de los desafíos que la mujer enfrenta y a pesar de lo que diga la sociedad, Dios valora y necesita del aporte femenino.

Mientras un gran sector de la sociedad procura comprobar que la mujer es inferior al hombre, Dios le recuerda que tal como el hombre, ella fue creada a su imagen (Génesis 1:27; 5:1, 2), y le confirma su llamamiento y su misión.

Conclusión

Cuando la duda asalte y te sientas atormentada y confundida por el sufrimiento, recuerda que eres amada y que sigues siendo la niña de los ojos de tu Creador. Recuerda que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38, 39). Durante las noches que pasas gimiendo sin saber si algún día tendrás fuerzas para afrontar la vida, recuerda su promesa de amor: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31).

Dios tiene planes maravillosos para ti. Su palabra dice: “Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

Llama: 1-800 656-HOPE (4673)

Si has sufrido de acoso o violación sexual, y vives en los Estados Unidos, llama a este teléfono: 1-800 656-HOPE (4673), o puedes chatear con alguien en español en www.rain.org/es. Cuando chatees, asegúrate de que estés en un lugar seguro, lejos del perpetrador.

1. “Scope of the Problem: Statistics” RAINN, en https://www.rainn.org/statistics/scope-problem, consultado en marzo, 2018.

2. Beverly Engel, “Why Don’t Victims of Sexual Harassment Come Forward Sooner?”, Psychology Today, 16 noviembre 2017, en https://www.psychologytoday.com/us/blog/the-compassion-chronicles/201711/whydont-victims-sexual-harassment-come-forward-sooner.

3. Meera Senthilingam, “Sexual harassment: How it stands around the globe 2017”, CNN, 29 noviembre 2017, en https://www.cnn.com/2017/11/25/health/sexual-harassment-violence-abuse-global-levels/index.html.

La autora es asistente legal independiente e intérprete. Escribe desde Silver Spring, Maryland.

La mujer ante el acoso sexual

por Lily Snider
  
Tomado de El Centinela®
de Julio 2018