“Lo que distingue a los que funcionan bien de los que se sienten mal, no es que no tengan conflictos, sino que tienen estrategias para resolverlos” —José Martorell.

No es posible evitar conflictos en las relaciones humanas. Es natural tener opiniones y estilos de vida diferentes. Suponer que es posible vivir exento de conflictos es irreal.

Un conflicto es una situación en la que se tienen visiones opuestas y resulta difícil llegar a un acuerdo. Pero, a la vez, es una oportunidad para crecer y aprender, porque al darle solución, la vida resulta mejor.

Estas son siete estrategias para enfrentar conflictos de manera efectiva:

1 Reconocer que hay un conflicto. Muchas personas optan por la negación. Con el tiempo eso crea un conflicto mayor. La evasión produce tensión, desconfianza, temor y, en casos graves, enfermedades asociadas al estrés y la ansiedad. Para solucionar un conflicto es necesario admitir que este existe. Negarlo tiene un alto costo. José Martorell, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Espaóa, seóala que al observar y tratar a “miembros de un grupo, una familia o una pareja, vemos que los que se sienten mejor no son quienes evitan los conflictos; lo que distingue a los que funcionan bien de los que se sienten mal, no es que no tengan conflictos, sino que tienen estrategias para resolverlos”.

2 Entender el conflicto. Nadie llega a una situación de inestabilidad matrimonial, de incomunicación con sus hijos o su pareja, o cualquier otro problema, de la noche a la maóana. Hay que detenerse a evaluar cómo se llegó a esa situación, reconstruir procesos, entender qué generó esa realidad. En un conflicto, entender la causa ayuda a resolverlo.

3 Moderar la reacción. Un conflicto nunca se resuelve de manera agresiva. Se necesita “asertividad”, no “ofuscación”. Ferran Martínez, psicólogo de ISEP Clínic Castellón, en Espaóa, utiliza el símil de un globo para explicarlo: “La persona agresiva, que da rienda suelta a su rabia, es como el globo que se llena, se suelta de golpe y sale descontrolado; la persona inhibida, la que evita el conflicto, llena el globo y se lo guarda, y el globo va llenándose día tras día, hasta que estalla; la persona asertiva es la que va llenando y vaciando el globo en cada ocasión”.

4 Concentrarse en la solución. Todo conflicto es una suma de situaciones acumuladas. Concentrarse en la solución implica entender que hay acciones que dependen de nosotros y otras que no; por tanto, mirar de forma positiva el conflicto significa entender qué puedo hacer y qué no, por no tener competencia en esa parte del conflicto.

5 No espiritualizar el conflicto. Las personas religiosas tienden a espiritualizar los conflictos. Debemos orar y confiar en Dios, pero eso no es todo. Orar sin actuar no sirve, y esperar que Dios haga por nosotros lo que nos corresponde es presunción. Podemos pedirle a Dios fortaleza, discernimiento y voluntad, pero no esperemos que solucione lo que nos corresponde. Si así fuera, los consejos de Pablo a las iglesias no tendrían sentido; él simplemente habría dicho: “Oren y confíen”.

6 Pedir ayuda. Inmersos en un conflicto, perdemos perspectiva. La Biblia habla de “consejeros” (Proverbios 11:14), porque no somos capaces de ver el problema global en su dimensión real. Pero hay que saber a quién pedir ayuda. En caso de problemas matrimoniales, los padres, familiares y amigos son malos consejeros, no porque sean malintencionados, sino porque son parciales. Busquemos la ayuda de la persona calificada para aconsejarnos al respecto.

7 Tener paciencia. Un árbol no crece en un día, así, un conflicto no se soluciona de repente. Es preciso que se asienten algunas cosas, que se maduren criterios, que se produzcan procesos, que cambien circunstancias. No hay que apresurar los estados emocionales y el aprendizaje. Muchas personas fallan en este punto, como una dama que me dijo hace tiempo en el contexto de un divorcio: “Si hubiera esperado un poco más, habría sido capaz de entender a mi esposo, y el asunto se habría resuelto de otra forma”. Apresurarse suele ser contraproducente.

Todos los conflictos pueden ser abordados mediante estrategias saludables. El Sabio dice: “El prudente se fija por dónde anda” (Proverbios 14:15, DHH).* Este es un buen pensamiento para concluir este artículo: Ante un conflicto, prudencia. Además, Dios ha prometido sabiduría a quienes se lo pidan, especialmente en medio de un conflicto (Santiago 1:5).

  • David iba a atacar a Nabal, un ganadero a quien había protegido de los abigeos. David le había pedido víveres para sus hombres; Nabal se los negó y lo ofendió. La esposa de Nabal advirtió el peligro, apaciguó a David, le dio los víveres, este se retiró, y no hubo más conflicto (ver 1 Samuel 25).

Pacificadores

El 8 de octubre de 2005 el futbolista Didier Drogba, luego de haber clasificado por primera vez a su natal Costa de Marfil al Mundial de Alemania 2006, tomó un micrófono y, junto a sus compaóeros, se arrodilló frente a todo un país para detener una guerra civil que había afectado a su nación por casi tres aóos. “El único país que tiene todas esas riquezas no se puede hundir en la guerra de esa forma. Por favor, dejen todos las armas. Que haya elecciones”, dijo, y fue así como unió a los ciudadanos del norte, sur, oriente y occidente para que dejaran las armas y, con el tiempo, celebraran una jornada electoral sin precedentes.

http://www.zonacero.com/deportes/didier-drogba-el-jugador-que-detuvo-una-guerra-visitara-cartagena-102109.

* La cita marcada con DHH fue tomada de la Biblia Dios habla hoy ®, Tercera edición © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996. Utilizada con permiso.

El autor es ministro adventista, orientador familiar, terapeuta de parejas y conferencista internacional. Escribe desde Espaóa.

Cómo resolver conflictos sin conflictos

por Miguel Ángel Nuñez
  
Tomado de El Centinela®
de Junio 2019