Hace unos días vi un cuadro doloroso en un hospital donde trabajo: Un joven de 21 años estaba internado en la sala de cuidados intensivos y su vida corría peligro. Era diabético, obeso e hipertenso. Lamentablemente, muchos jóvenes sufren diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares por el elevado nivel de colesterol, y otros padecimientos, a causa de un estilo de vida pernicioso. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la hipertensión ya afecta a niños de entre ocho y trece años.1 Hemos tenido en el hospital a jóvenes hipertensos de solo quince años. Les prescribimos medicamentos, pero muchos no los toman, y pagan las consecuencias. Aun los médicos jóvenes son reacios a los medicamentos y a mejorar su estilo de vida.

Definición y etiología de la hipertensión

Se define como hipertensión arterial las cifras mayores o iguales a 140/90 mm Hg. La única forma de saber si este valor está elevado es tomarse la presión arterial habiendo estado en reposo durante un mínimo de diez minutos.

Las estadísticas en relación con esta enfermedad son alarmantes. Uno de cada tres adultos son hipertensos. Existen en el mundo cerca de mil millones de hipertensos, y de estos, unos ocho millones mueren cada año por la enfermedad. Se estima que en los Estados Unidos, en 2012 había 80 millones de hipertensos, lo que representó un gasto de 47 mil millones de dólares para los servicios de salud. Si se suman los gastos producidos por las secuelas y tratamientos por eventos cardiovasculares, incluyendo los accidentes cerebrovasculares e infartos al miocardio, esta cifra llega a los 475 mil millones de dólares, una suma que nos advierte acerca de la necesidad de adoptar un estilo de vida saludable: no fumar, no consumir alcohol, tener una dieta saludable, y establecer un plan de ejercicios.

El endotelio, el conjunto de células que cubren los vasos sanguíneos por dentro, es un órgano que pesa un kilo y 800 gramos (cuatro libras) en promedio. Tiene un área de 1.200 m2, equivalente a seis canchas de tenis; y regula el paso por su interior de unos 7.500 litros (2000 galones) de sangre por día.2 El endotelio no solo es una barrera entre el vaso sanguíneo y los tejidos, sino también un productor de muchas sustancias hormonales que juegan un papel importante en la regulación del sistema cardiovascular. Cuando sobre el endotelio se depositan placas de grasa, comienza la enfermedad ateroesclerótica. Si la persona consume mucha grasa, sobre todo de origen animal, sus arterias se obstruyen y la circulación se deteriora. Así, el riesgo de padecer embolia y trombosis aumenta considerablemente. Si a esto se suma el hecho de fumar, beber alcohol, no hacer ejercicio físico, tener sobrepeso e hipertensión, padecer colesterol elevado y vivir estresado, estamos frente a una bomba de tiempo que en cualquier momento puede estallar.3

Un enemigo silencioso

Debemos monitorear nuestra presión arterial y la de nuestros hijos con frecuencia. Si los valores están por encima de 130/80, debemos cuidarnos más, pues a la hipertensión arterial se le llama el enemigo silencioso, ya que generalmente no da síntomas. Por eso, nunca debe faltar en nuestro hogar un tensiómetro, aunque no seamos profesionales de la salud. Podemos socorrer y salvar la vida de un vecino si le diagnosticamos la tensión arterial elevada.

La mejor atención

Sobre todo, debemos consultar regularmente al médico, especialmente al Médico divino, al que puede regenerar nuestro corazón, renovar nuestra mente y hacernos cantar de gozo. él nos dice: “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar” (Isaías 48:18). Es tiempo de acudir a la fuente de salud: a Cristo Jesús.

Recomendaciones importantes

• Haga que sus hijos se muevan. La caminata es el mejor ejercicio; se trata de una actividad física de baja intensidad, cuyos efectos a largo plazo son más estables y duraderos. Mediante la caminata el metabolismo mejora y el cuerpo comienza a desintoxicarse, aun del exceso de grasa. El corazón trabaja mejor y la capacidad de los pulmones aumenta. A medida que añada más tiempo a su actividad física, adquirirá más resistencia, mejorará el metabolismo y tendrá más energía.

• La dieta es decisiva en la prevención y el tratamiento de la hipertensión arterial: el exceso de azúcar, sal y grasa son fatales. Las verduras, legumbres y frutas son la mejor medicina para muchas enfermedades. Las personas que se alimentan sanamente, aunque no tengan dinero, son ricas en salud.

• Tenga cuidado con ciertos medicamentos, y con alimentos que disparan la presión: los embutidos, las bebidas cafeinadas y los medicamentos antigripales; todos los descongestionantes son potencialmente nocivos para los pacientes hipertensos, al igual que el abuso de los analgésicos.

• Viva en paz. Quizá este sea uno de los remedios más eficaces para los trastornos de este tiempo, porque vivimos en el mundo de las distancias, los horarios extendidos, los problemas económicos, y la influencia de la violencia en la televisión, lo cual repercute negativamente. Los estados de ansiedad disparan las catecolaminas, las que alteran la frecuencia cardíaca, la presión arterial y otros procesos orgánicos.

1.Morbidity and Mortality Weekly Report”, Centers for Disease Control and Prevention, 12 septiembre 2014, en https://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/su6302a8.htm

2.Amazing-Heart-Facts”, Arkansas Heart Hospital, en http://www.arheart.com/cardiovascular-health/amazing-heart-facts/, consultado en febrero, 2017.

3.Heart Disease and Stroke Statistics-2017 Update: A Report From The American Heart Association”, Circulation, 25 enero, 2017, en http://circ.ahajournals.org/content/early/2017/01/25/CIR.0000000000000485.

El autor es médico clínico. Escribe desde Medellín, Colombia.

Hipertensión arterial: enemigo silencioso, aun de los jóvenes

por Hernando Mercado
  
Tomado de El Centinela®
de Mayo 2017