Hace varios años trabajé en un viñedo, y a veces me preguntaba: ¿Para qué más sirve la uva que para hacer vino? Cuando estudié Nutrición aprendí que el jugo de uva tiene propiedades maravillosas.

Beneficios nutricionales

El jugo de uva es una buena fuente de vitaminas B1, B6 y C, y de manganeso y potasio, pero el beneficio primordial proviene de los flavonoides de polifenoles, antioxidantes que combaten los radicales libres destructores de las células. En un estudio realizado por la Universidad de Glasgow, en Escocia, publicado en el Journal of Agriculture and Food Chemistry en 2007, se investigó a trece tipos de jugos. El jugo de uva resultó ser superior en polifenoles y tuvo la mejor calificación de antioxidantes en general.

Salud del corazón

Los flavonoides del jugo de uva ayudan en la prevención de la oxidación del colesterol LDL (colesterol malo). En la revista científica Circulation, en 1999 se publicó un estudio en el que los científicos les dieron a quince pacientes con arterias estrechas ocho onzas de jugo tinto cada día durante catorce días. Esto mejoró la fluidez de la sangre en las arterias y redujo significativamente la oxidación de LDL en los pacientes.

Fortalece el cerebro

En un estudio realizado por la Universidad de Cincinnati y publicado en el British Journal of Nutrition en 2010, se demostró que beber jugo de uva es beneficioso para el cerebro.

A varios adultos mayores con disminución de la memoria les dieron a beber de 15 a 21 onzas de jugo de uva Concord al ciento por ciento cada día durante doce semanas. Al final, mejoraron la memoria y el aprendizaje.

El simbolismo

En el evangelio, el jugo de uva sin fermento representa la sangre de Cristo derramada para salvación del pecador. La víspera de su sacrificio, Jesús “tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11:25).

Senor, gracias por el jugo puro de la uva; pero sobre todo, gracias por tu sangre redentora.

El autor es nutricionista y entrenador personal. Escribe desde Seattle, Washington.

Muévete

por Oscar Santana
  
Tomado de El Centinela®
de Abril 2017