Estamos en febrero, han pasado varias semanas desde que te propusiste ponerte en forma. Estabas convencido de que este sería tu año, pero las circunstancias de la vida te están robando la energía, y la motivación que hace un mes estaba al tope, hoy está por el suelo. Ya no haces ejercicio, y has descuidado tu alimentación. Quieres luchar por estar en forma, pero no puedes, y tus metas parecen muy lejanas. No te preocupes, que estos consejos revivirán tu sueño, y el gozo de perseguir y alcanzar tus objetivos.

Visualiza eléxito

Una de las estrategias que sigo para alcanzar las metas cuando entreno a atletas profesionales y aficionados de fútbol es pedirles que visualicen el éxito. Tienes que creerlo, tienes que visualizar la meta, creer que lo vas a lograr. Enfócate en los detalles: cómo te ves, cómo te sientes, dónde estás y con quién estás. Piensa en ese vestido que deseas estrenar en tu cumpleaños: es de la talla soñada; has dicho: “Si llego ahí, me sentiré súper bien”. Soñar no cuesta nada. ¡Sueña! ¡No te rindas! Piensa en la meta durante unos diez minutos, mientras descansas. ¡Cree que es posible! Jesús creía en imposibles que llegan a ser posibles. Por eso dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (S. Marcos 9:23).

Registra tu progreso

Los estudios indican que registrar el progreso mientras persigues tus metas arroja buenos resultados. Por ejemplo, cuando pasa un mes y miras hacia atrás y ves las libras que has perdido. Cuando recuerdas que no podías caminar o trotar durante diez minutos y ahora lo haces durante 30 minutos. Cuando pronto se te agotaba la energía y hoy trabajas todo el día sin problemas. ¡Eso es avance, éxito! Haz una gráfica o registro de tu progreso y compárala con los registros del inicio.

Cuéntales a tus amigos

El hecho de compartir tus desafíos y pequeñas victorias con tus amigos puede ser conveniente. Cuando les cuentes de las dificultades, los amigos sinceros te animarán a seguir adelante. La clave es saber a quién contarle. No todos te inducirán a perseverar, pero los verdaderos amigos sí. Sigue adelante sin desmayar, que con Dios todo es posible.

El gozo de Dios es verte saludable y triunfante. “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2). Cuando sientas que el ánimo se agota y no puedes más, visualiza por qué estás haciendo lo que haces. Mira tus registros y compara lo que has avanzado desde el inicio. Comenta tus luchas y desafíos con tus amigos y verás que ellos te ayudarán a seguir adelante; sobre todo, conversa con Dios para que en los momentos difíciles puedas escuchar su voz que te dice: “Esfuérzate y se valiente” (Josué 1:6). Entonces podrás decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

El autor es nutricionista y entrenador personal. Escribe desde Seattle, Washington.

Muévete

por Columna regular
  
Tomado de El Centinela®
de Febrero 2018