El Padrenuestro, la oración modelo, comienza y termina refiriéndose al reino de Dios (ver S. Mateo 6:10-13). Más que una oración para ser memorizada y repetida, el Padrenuestro presenta un estilo de vida que engloba los principios fundamentales que deberían adoptar quienes desean experimentar la gloria de Dios mediante la oración.

El evangelio del reino enmarcó el ministerio de Jesús. En el centro del Sermón del Monte, Jesús afirma e invita: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (S. Mateo 6:33). Jesús estaba haciendo referencia a las principales necesidades humanas: la comida y la vestimenta.

La clave de la felicidad

Para Jesús, la auténtica felicidad se obtiene mediante la vivencia del evangelio del reino. No solo en el Sermón del Monte, sino en todo el ministerio de Jesús, el evangelio del reino fue resaltado y enfatizado, porque allí se encuentra el camino hacia una vida cristiana real, al mismo tiempo que presenta el plan de vida y la estrategia de predicación para el tiempo del fin.

Observemos la fuerza del evangelio del reino en la vida de Jesús y en la vida de la iglesia primitiva, porque constituyen el modelo para los actuales discípulos de Jesús en vísperas de su advenimiento.

El reino de Dios en la tierra

Dios tenía un plan para intervenir en la humanidad y redimirla del pecado: la encarnación y el sacrificio de una Persona divina; y eligió a Juan el Bautista para prepararle camino (S. Lucas 1:13-17). Por eso Juan predicaba “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (S. Mateo 3:2).

El hombre habría de corregir su camino mediante la experiencia del reino. Por eso Jesús también predicaba diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (S. Mateo 4:17). Tan imperativa era la necesidad de Jesús de predicar el evangelio del reino, que dijo a sus seguidores que “era necesario que también a otras ciudades [anunciara] el evangelio del reino de Dios” (S. Lucas 4:43). Así que el Mesías tenía una misión definida: predicar el reino. Por ello “recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino” (S. Mateo 9:35).

Como buen Maestro, Jesús desafió a sus discípulos a continuar con la misión, diciéndoles: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado” (S. Mateo 10:7).

Era tan fuerte el énfasis en el evangelio del reino que aun los enemigos de Jesús le preguntaron cuándo había de venir el reino. él respondió: “El reino de Dios está entre vosotros” (S. Lucas 17:21).

El reino de gracia y el reino de gloria

El reino tiene dos dimensiones: la presente y la futura. La presente se llama reino de gracia, y la futura, reino de gloria. Con su encarnación Jesús demostró que la gracia de Dios es una realidad al alcance de todos. Entonces predicó el reino de gracia, aquí y ahora. Y cuando venga por segunda vez, habrá de inaugurar el reino de gloria.

En algunas iglesias se habla mucho del reino de gloria, pero poco del reino de gracia. Es bueno pensar que podemos ser herederos del futuro reino de gloria y disfrutar la eternidad en cielos nuevos y tierra nueva, pero no es bueno ignorar la felicidad que el evangelio de la gracia nos garantiza aquí y ahora.

La proclamación del reino de gracia

Después de la resurrección, al ser interpelado por sus discípulos respecto a su reino, Jesús dedicó cuarenta días para hablarles de ello (Hechos 1:3). Antes de volver al cielo, él quería que sus discípulos entendieran el evangelio que habían de vivir y predicar. Alabo a Jesús por esa insistencia, pues dio frutos sorprendentes en quienes llegaron a ser los principales predicadores. Por ejemplo, en el libro de los Hechos se registra que Saulo de Tarso vivió la experiencia del evangelio del reino, y al igual que Jesús se dedicó a predicarlo a viva voz y mediante su testimonio (Hechos 20:25; 28:30, 31).

Los cristianos anhelamos ver a Jesús regresando por nosotros, pero hay algo por hacer, lo que constituye la gran señal que ha de cumplirse antes de su advenimiento: la predicación del evangelio del reino. Jesús anunció: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (S. Mateo 24:14).

Conclusión

Así que el evangelio proclama que Dios tiene un reino cuya primera etapa se desarrolla aquí y ahora, y la segunda etapa se desarrollará en el cielo y en la tierra nueva. La primera es el reino de gracia, la segunda es el reino de gloria. Y así como en todo reino hay un rey, en este reino también hay uno: el Rey Jesús. El acceso y la permanencia en el reino de Dios no dependen de méritos humanos, sino de la relación con el Rey.

Tan cierto como que hay un futuro reino de gloria, hay un reino de gracia presente y actual. Si queremos entrar en el reino de gloria, ingresemos en el reino de gracia, porque el evangelio del reino debe ser experimentado aquí si queremos disfrutarlo allá.

El autor es ministro adventista. Escribe desde Orlando, Florida.

Reino de gracia, reino de gloria

por Robert Amaya
  
Tomado de El Centinela®
de Enero 2018