Al comenzar 2018, soy pesimista. Ya no podemos con los problemas del mundo. También soy optimista. Los problemas insolubles del mundo nos dicen que Dios intervendrá muy pronto y nos sacará de la cloaca en que nos hemos metido.

Nadie nos metió en esto. Este era un problema exclusivo de los demonios. Pero nosotros los seguimos en su rebelión contra Dios, y henos aquí, haciendo el mal por costumbre, por negocio y por placer.

El diablo es el portero del cementerio, y es también el enterrador. Pero en cada cementerio hay flores que ignoran la muerte. A ellas no les importa que sean escenarios de derrota; ellas los convierten en jardines. Es que Dios existe.

—Dios existe. Hablé con él esta mañana— dijo Billy Graham. Sí, Dios existe. Hace girar los astros que embellecen la noche. Hace danzar al mar y reír a los niños. Dios existe allá en las alturas, donde todo le obedece. Y Dios existe aquí, en el corazón del humilde que lo invoca. “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Isaías 57:15). Por eso, porque Dios nos abraza, al comenzar 2018 podemos ser optimistas.

No estamos solos en este valle de lágrimas. No estaremos solos en cada jornada de 2018. La presencia del Pastor nos impulsa a decir: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4). No andaremos en tinieblas porque “Jehová es mi luz”. No seremos vencidos por el mal, porque él es “mi salvación” (Salmo 27:1). No seremos desamparados, porque tú Jehová, “abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente” (Salmo 145:16).

Por eso, y porque el Espíritu Santo nos acompaña, podemos decirnos a pesar de la adversidad: ¡Feliz Año Nuevo!

El autor es redactor de El Centinela.

¡Feliz Año Nuevo!

por Alfredo Campechano
  
Tomado de El Centinela®
de Enero 2018